Como (y de qué) hablar a un hombre

En mi experiencia, a los hombres les encanta hablar. Desean compartir sus sentimientos. Sin embargo, temen hacerle daño a sus seres queridos. Su naturaleza protectiva a menudo le hace elegir el silencio como una estrategia para evitar el conflicto. El silencio es nuestra manera de restringir nuestro instinto asesino.

Siempre es mejor que los temas de conversación en la primera cita surjan en forma espontánea pero puede suceder que por los nervios o la tensión del momento te encuentres sin nada que decir.
Querías tener una conversación interesante, ingeniosa o divertida como para impresionar positivamente a esa persona y resulta que cuando están en plena cita no se te ocurre nada que decir.

de que hablar con un hombre

Cuando las palabras se esfuman de tu cabeza comienzas desesperadamente a pensar: que digo y nada, no puedes creer que tú que siempre tienes temas de conversación justo en la primera cita te quedas en blanco.

Una mujer dice por ejemplo:

Después de pasar por episodios de sonrisas nerviosas y frases directas, de interpretaciones erróneas, tanto del comportamiento propio como ajeno, luego de creer que ser “buena” equivale a pedir con rodeos algo que el otro podría estar dispuesto a negar, para tener mayores probabilidades de conseguirlo, estoy aprendiendo que es mejor decir las cosas de frente, dejar de ser “diplomática / hipócrita” con los hombres, porque pocos comportamientos agradecen tanto como que se les explique todo clara y abiertamente sin hacerlos adivinar y sin armarles infantiles pataletas, siendo esta una de las formas para ganarse la invaluable lealtad que sólo puede venir de un amigo.

Hablar de los amigos siempre puede ser un buen tema para iniciar la conversacion en la primera cita, especialmente si tienen alguno en común, pero no hablar mal sino contar algo interesante o gracioso que te sucedió con tal amiga o amigo.

Si no tienen amigos en común puedes hablar de los tuyos y preguntarle a la otra persona quien es su mejor amigo o amiga, de inmediato se establece un diálogo en el que habrán preguntas y respuestas de los dos lados.

Si amansas a tu hombre, pronto te cansarás de él. En vez, aprende a transformarlo al aceptar abiertamente su naturaleza salvaje y luego ganar su cumplimiento voluntario. Desarrolla los tonos de voz y las cualidades de tacto que alivian el salvaje. Muéstrale con tus acciones cómo guardar su armas de palabras y juntasen en la unidad que llena su casa de felicidad.